sábado, 26 de noviembre de 2011

Que soy de esas que piensa que un Martes 13 se está mal, pero la vida es capaz de sorprenderte.

Una vez leí que los amores de verano mueren junto a los mosquitos, cuando llega el frío a la ciudad, quizá sea una comparación cómica pero cierta, sobre todo si sabes que el frío, aunque sea agosto, está a la vuelta de la esquina.
Supongo que llegados a una edad, somos capaces de tirar por la borda mentiras universales, dejamos de creer en los reyes magos, o en ese gordo que pasa por la chimenea un veinticinco de diciembre, o que a los niños los trae la cigüeña. Sin embargo, somos tan imbéciles como para seguir creyendo en cuentos de hadas. A medida que crecemos, la realidad se hace mas dura, y las mentiras menos piadosas.

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