domingo, 26 de febrero de 2012

Friday night's.

Los imposibles también existen
Viernes. Cuatro viernes tiene un mes. Cincuenta y tres viernes tiene un año. Caprichos del destino. Dos de esos cincuenta y tres elegidos al azar para ti y para mí convertidos en los mejores del inicio del año. Sábado, hoy es sábado, y después de una semana vuelvo a encontrar esa sonrisa tan perfecta que tienes, vuelvo a percibir ese olor que desprendes y que, hasta que mi pañuelo decida lo contrario, seguiré oliendo. Ahora mismo, cogería y te diría todo lo que se me está pasando por la cabeza. Las ganas que tengo de abrazarte y de decirte lo bien que estoy a tu lado después de haber estado días sin ti, lo mucho que te necesito, aunque pueda perecer exagerado, después de esos días. Lo mucho o poco que te quiero y que aún me quedan muchos pensamientos hacia ti antes de irme a dormir, que se me hizo muy raro todo aquello y casi no me dio tiempo ni a reaccionar de lo "poco" que te disfruté. Ver fotos, veros a vosotros y lo felices que erais y comprender por qué vino todo esto. Haberte tenido a menos de cinco centímetros de mi boca y no haber hecho lo que realmente me apetecía. Hacerme a la idea de que lo que pasó, pasó y ya está. De que no va a haber marcha atrás, no ahora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario