sábado, 26 de noviembre de 2011

Que soy de esas que piensa que un Martes 13 se está mal, pero la vida es capaz de sorprenderte.

Una vez leí que los amores de verano mueren junto a los mosquitos, cuando llega el frío a la ciudad, quizá sea una comparación cómica pero cierta, sobre todo si sabes que el frío, aunque sea agosto, está a la vuelta de la esquina.
Supongo que llegados a una edad, somos capaces de tirar por la borda mentiras universales, dejamos de creer en los reyes magos, o en ese gordo que pasa por la chimenea un veinticinco de diciembre, o que a los niños los trae la cigüeña. Sin embargo, somos tan imbéciles como para seguir creyendo en cuentos de hadas. A medida que crecemos, la realidad se hace mas dura, y las mentiras menos piadosas.

Día internacional de la lucha contra la violencia de género.

Felicidad, valoración, demostración, respeto, sinceridad, confianza, fidelidad y que todos los sentimientos que sienta el uno por el otro sean recíprocos. Son los factores que todos queremos en una relación. Pero cuando aparece una mentira surgen los miedos, las inseguridades, los celos.. Cuando hay un problema, por pequeño que sea, hay que arreglarlo, porque hay ciertas cosas que no permiten que algo en pareja salga bien.
La posesión, la rabia, el odio, las peleas, la infidelidad, los celos, las amenazas, los chantajes, el control y muchísimas más cosas que podría escribir no permiten que una relación salga adelante y mucho menos que se pueda ser feliz. Desde dentro las cosas no se ven igual que desde fuera y ya se sabe que del amor al odio hay un paso.
Hay que saber escuchar y actuar y, por supuesto, tener claro que no todo lo que queremos nos hace felices.


Siempre hay un hombro en el que apoyarse. Cuenta con los que de verdad te quieren.

martes, 22 de noviembre de 2011

Influencias que nos inculcan desde pequeños.

Nos hacen tener miedo al hombre del saco, nos dicen que al mirar para arriba jugando a la zapatilla por detrás caen judías y al mirar para abajo caen garbanzos, que los pétalos de una rosa deciden si él te quiere o no, que si mientes te crece la nariz, que perderse en el país de las maravillas yendo detrás de un conejo blanco y tomar té mientras te cantan el no cumpleaños no es tan malo. Que hay un mundo con barcos piratas, hadas celosas de niñas pequeñas y un niño que no quiere crecer en la segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer. También nos hacen comprender que hasta la mayor de las bestias tiene su corazoncito detrás de toda una maldición; que con hadas, una calabaza y un buen hechizo, encontrarás a tu príncipe probándote un zapato. Que el amor de un pez payaso hacia su hijo es tan grande que éste es capaz de recorrerse medio océano junto a un pez azul amnesico total para acabar encontrándole gracias a unas tortugas marinas y un pelícano. Consiguen que nos dediquemos a espiar a nuestros muñecos para ver si es verdad que cuando nosotros no estamos se ponen a hablar, que en un mundo paralelo son los animales los que hablan y se entienden con esos niños de la selva  tan rebeldes; por una parte, el que consigue derrotar al guepardo que mató a sus padres, y por otra está el protegido por papá oso que le canta que quiere ser como él. Que un mundo ideal se descubrirá volando en una alfombra mágica . Nos enseñan que nunca hay que apostar la voz a cambio de nada con una bruja marina, que hasta los desmontables señores patata pueden encontrar a su alma gemela.
Que tenemos que aprender a cuidar de los demás, que nos gusta que nos regalen muñecas, vestirnos de princesas y soñar con encontrar a nuestro príncipe y poder esperarlo en nuestro castillo.
Y después de reflexionar en todo lo anteriormente escrito, aún pareciendo una niñita, yo sigo creyendo en los finales felices de todos estos cuentos infantiles.. Al menos hasta que mi príncipe me haga cambiar de opinión.

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿De qué sirve ser infeliz? La vida son dos días, ¿no?

No vale eso de quedarse en casa como si nada valiese la pena. La vida es larga, muy larga. Habrá días mejores que otros, pero está claro que hasta el peor de los días se acaba. Que somos jóvenes y aún nos quedan muchísimas cosas por vivir.
Broncas con los papis, enfados con los amigos, reconciliaciones. Amores de verano y de invierno. Tardes y noches de estudio. Preocupaciones por una simple imperfección más. Gente por conocer. Ciberflechazos en internet. Miles de paseos por las calles de Madrid, tardes de compras con tu madre haciendo tonterías por ahí como si fuese una amiga más. Locuras sin pensar el qué dirán. Fotos, muchísimas fotos. Canciones cantadas en la ducha como si se te fuese la vida en ello, películas con palomitas y chocolate que no te cansarás de ver nunca. Besos robados. Abrazos bajo los que te sientes protegida. Miedos, críticas, vergüenzas y fracasos.
Piensa que aún hay días que están llegando, que hay historias que nadie te ha contado. Piensa que te queda mucho por reír y mucho por llorar, piensa que te quedan muchas fiestas a las que ir, y también muchos días sin salir. Piensa en las excusas que te quedan por inventar, en los móviles que tienes que tener, piensa en los números que tienes que apuntar, en las llamadas que te quedan por hacer. En los madrugones que te esperan y en los días de levantarte a las doce de la mañana. Piensa todo lo que te queda por hacer, así que ahora mismo sonríe y espera a que todo esto venga.