Tengo esa imagen grabada, clavada en el corazón y siempre a punto de caramelo para recordarla. No entiendo por qué soy capaz de revivir ese momento como si hubiera visto algo, pues he de confesar, que tenía los ojos cerrados. Se iba, otra vez. Como siempre. Si de algo estaba convencida en ese momento, era de que iba a volverme completamente loca y de que le esperaría pasara lo que pasase. Le abracé con fuerza y traté de pegar su cuerpo al mío milímetro a milímetro, para demostrarle a esa ramera que llaman distancia que podíamos luchar contra ella. Así, juntos, cuerpo a cuerpo, cara a cara, boca a boca. Acabamos con ella, la vencimos, redujimos al máximo el espacio entre nosotros, por unos segundos la distancia entre nosotros no existió, la matamos, la descuartizamos y nos reímos de ella a carcajadas sin ni siquiera sonreír, pero como las malas lenguas dicen ''hierba mala nunca muere''.
Tengo que decir que es lo más bonito que he leído en todo tu blog Silvia. Enserio, me encanta. Escribes realmente genial, jo:)
ResponderEliminarA ver si nos vemos pequeña^^
Un besote!
Me ha hecho mucha ilu ver un comentario tuyo en el blog, jo. Y que sepa usted que esto no es nada comparado con lo que escribe la señorita bé :)
EliminarPues sí, porque viviendo las dos en el mismo sitio y parece que no nos vemos ni aposta. ¡Un beso grande!