"Los sueños, sueños son, sueños se quedarán." Siempre he sido de las que no paraba de perseguir sus sueños y nunca hacía caso a frases así, pero últimamente se me está haciendo más que duro luchar contra estas estupideces si una noche decides instalarte en mis sueños y te permites no acompañarme la mañana siguiente.
Regálame una sonrisa; prometo dejarlo todo. Una sonrisa, una caricia, esas manos viajando hacia mi tripa. Tus besos bajo la lluvia. Inocentes. Dignos de alguien como tú.
Pensé que nada me llevaría a escribir, y como ya dije hace un par de entradas, decidí cerrar esta historia, pero a día de hoy sé que tú fuiste ese primer amor del que todos hablan y me niego a acabar con algo que no consigo ni entender por qué acabó así. O quizás si lo entienda pero mi cabeza no me deja reconocerlo. Caen lágrimas. No puedo evitar recordarlo todo. Momentos de un verano y un otoño con un único motivo para sonreír. Muchos recuerdos para no demasiados días juntos. Vuelven a caer lágrimas. Nunca me perdonaré que aquel día, por mi culpa, pusieras punto y final a esta historia.
Y, a pesar de que nunca vayas a leer esto, quiero hacerte saber que después de ti no ha habido nadie y que va a tener que pasar mucho tiempo para que encuentre a alguien que consiga llenarme la mitad que tú. Y si de lo que tienes miedo es de enamorarte, te pido que te dejes llevar. Yo prometo no fallarte más.