domingo, 15 de abril de 2012
Justo hoy.
Tenía que ser hoy cuando recibiese un mensaje tuyo nada más levantarme que me dijese lo mucho que me has echado de menos este tiempo y la de cosas que te gustaría volver a recuperar. Entre ellas, a mí. La que se calla una y otra vez lo que piensa porque de nada se arrepentiría más que de perderte por un puñado de sentimientos ignorados. Yo, que soy de las que se tira las noches pensando en el rato que pasó contigo una tarde cualquiera. Yo, que no me veo con ganas de, si quiera, intentarlo, prefiero guardar al gran amigo que solo tú sabes ser. Guardarte a ti, en el gran baúl de los recuerdos que estrené hace poco más de dos meses. Ese baúl que lo único que consigue es descolocarme del todo. A mí, que soy de las que rebuscan en su armario para ponerse lo mejor que tenga por si acaso se cruzasen vuestras miradas en un Paseo de la Castellana eterno que sabe a poco si es contigo de la mano. De las que luchan hasta que creen que las cosas dejan de ser correspondidas. Y, hoy, me atrevo a dejar de luchar porque que creo que nuestro queda muy poco.
viernes, 6 de abril de 2012
Desahogamientos varios.
La verdad... No sé como empezar esta entrada, solo sé que necesito escribir lo que siento en estos momentos si no quiero acabar explotando.
Aquí me tenéis viendo vuestras fotos, aprendiéndomelas de memoria porque creo que nunca me cansaré de ellas. Suena buena música de fondo, la que me has enseñado tú. Sigo pasando fotos y en alguna aparecéis conmigo. En pocas, muy pocas. Ganas tengo de rellenar álbumes de fotos con vosotros, pero lo dicho, se quedará en ganas. Aparece ella, se me viene el mundo encima al pensar en lo felices que os hizo y, aunque no directamente, os sigue haciendo. Ahora pienso, pienso en si todo puede recordarme a ti y, automáticamente, me respondo yo sola con un sí rotundo. Sabes lo mucho que me gustaba tener tu olor en aquel pañuelo prestado.
Confiar en una posible revancha, en que todo el tiempo que estuvimos esperando valga para algo de verdad. Consolarme sabiendo que ante todo has sido, fuiste y, creo que, serás mi amigo. Esperar a que llegue el día en que nuestras miradas vuelvan a cruzarse y seamos los mismos de siempre. Tú y yo, los que hace tiempo dejamos de creer en los para siempre que hacen daño, los que juntos inventamos el ritmo de vida que nos gustaba llevar.
Aquí me tenéis viendo vuestras fotos, aprendiéndomelas de memoria porque creo que nunca me cansaré de ellas. Suena buena música de fondo, la que me has enseñado tú. Sigo pasando fotos y en alguna aparecéis conmigo. En pocas, muy pocas. Ganas tengo de rellenar álbumes de fotos con vosotros, pero lo dicho, se quedará en ganas. Aparece ella, se me viene el mundo encima al pensar en lo felices que os hizo y, aunque no directamente, os sigue haciendo. Ahora pienso, pienso en si todo puede recordarme a ti y, automáticamente, me respondo yo sola con un sí rotundo. Sabes lo mucho que me gustaba tener tu olor en aquel pañuelo prestado.
Confiar en una posible revancha, en que todo el tiempo que estuvimos esperando valga para algo de verdad. Consolarme sabiendo que ante todo has sido, fuiste y, creo que, serás mi amigo. Esperar a que llegue el día en que nuestras miradas vuelvan a cruzarse y seamos los mismos de siempre. Tú y yo, los que hace tiempo dejamos de creer en los para siempre que hacen daño, los que juntos inventamos el ritmo de vida que nos gustaba llevar.
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