lunes, 24 de septiembre de 2012

Diario de un verano sin fin.

Vacaciones inesperadas. Presentaciones. Vergüenza. Amigos. Mañanas, tardes y noches de verano. Gente increíble. Tú. Tú y tu sonrisa. Conocerte cada día un poco más. Encantarme. Ilusionarme. Tener miedo. Tú otra vez. Tranquilidad. Pensar en que se quedará como un amor de verano más. Despedidas de las que no gustan. Días enteros lejos de ti. No pensar en otra cosa.
Por fin llegó el día. Estoy de vuelta. El verano ha pasado y vuelve el otoño con todo lo bonito que nos deja ver. Tú sigues aquí. Dejas de ser un simple amor de verano. Pensamientos y sentimientos probablemente precipitados. Me da igual lo que piensen. Me miras y sonríes y haces que todo se me olvide. Me vuelvo un poco mas estúpida. Ganas de ti. Sensación de que nada podrá ir mal. Dulces días para el resto de mi vida contigo.

domingo, 15 de julio de 2012

Llegó mi inspiración, pero no vino para quedarse. A los dos días se marchó y junto a ella mis ganas de decir que sí al amor. Pensé que contigo sería diferente, que no tener ningún tipo de compromiso me daba la libertad de no tener por qué temer perderte, pero tú, exactamente igual que todos los demás, me has demostrado otra vez que solo buscas una cosa. Ahora solo te pido que pienses. Piensa en ella y en las otras muchas que presumes conocer, llévalas al mismo lugar en el que la locura podía con nosotros y dime que no piensas en mí. Entonces, y solo entonces, te daré por perdido. Para siempre.