"Los sueños, sueños son, sueños se quedarán." Siempre he sido de las que no paraba de perseguir sus sueños y nunca hacía caso a frases así, pero últimamente se me está haciendo más que duro luchar contra estas estupideces si una noche decides instalarte en mis sueños y te permites no acompañarme la mañana siguiente.
Regálame una sonrisa; prometo dejarlo todo. Una sonrisa, una caricia, esas manos viajando hacia mi tripa. Tus besos bajo la lluvia. Inocentes. Dignos de alguien como tú.
Pensé que nada me llevaría a escribir, y como ya dije hace un par de entradas, decidí cerrar esta historia, pero a día de hoy sé que tú fuiste ese primer amor del que todos hablan y me niego a acabar con algo que no consigo ni entender por qué acabó así. O quizás si lo entienda pero mi cabeza no me deja reconocerlo. Caen lágrimas. No puedo evitar recordarlo todo. Momentos de un verano y un otoño con un único motivo para sonreír. Muchos recuerdos para no demasiados días juntos. Vuelven a caer lágrimas. Nunca me perdonaré que aquel día, por mi culpa, pusieras punto y final a esta historia.
Y, a pesar de que nunca vayas a leer esto, quiero hacerte saber que después de ti no ha habido nadie y que va a tener que pasar mucho tiempo para que encuentre a alguien que consiga llenarme la mitad que tú. Y si de lo que tienes miedo es de enamorarte, te pido que te dejes llevar. Yo prometo no fallarte más.
viernes, 29 de marzo de 2013
domingo, 10 de febrero de 2013
Entrada improvisada a unas horas poco decentes.
Como cada noche, cuando todo el mundo se va a dormir, sus pensamientos y ella se quedan dando vueltas en la cama de una habitación que últimamente no recibe visitas de desconocidos. Desea la llegada de alguien que consiga quitar tu recuerdo de aquel cojín que esconde la luz de una lámpara de mesilla mal situada. Desea que llegue, pero su corazón, ese guerrero de escudo y lanza que tiró la toalla al tercer o cuarto intento fallido, no se lo permite. Porque ya van muchas tiritas usadas y se ha negado a dejar pasar a cualquiera que no traiga un poco de estabilidad.
Es ahí donde entra su cabeza. Y el famoso pulso cabeza-corazón. Una lucha constante que todavía no tiene ganador y duda que lo tenga algún día porque, después de los mismos callejones y susurros al oído de siempre, la vuelta de la esquina trae un "pero..." que lo pone todo patas arriba. No miente cuando dice que esto es capaz de agotar a cualquiera, que cada día que pasa tiene menos fuerzas para afrontar lo que pueda venir y que últimamente no es sincera ni consigo misma. Pero dejando pasar el tiempo y algún que otro amor, llega la calma. Y la calma le abre los ojos. Y la cabeza se da cuenta de que fue la pasión la pudo con ellos hace cinco amores de verano y no lo va a consentir ni una vez más. Se ha propuesto sonreír, y ahora nadie lo va a impedir.
Ven,
no tengo prisa.
Es ahí donde entra su cabeza. Y el famoso pulso cabeza-corazón. Una lucha constante que todavía no tiene ganador y duda que lo tenga algún día porque, después de los mismos callejones y susurros al oído de siempre, la vuelta de la esquina trae un "pero..." que lo pone todo patas arriba. No miente cuando dice que esto es capaz de agotar a cualquiera, que cada día que pasa tiene menos fuerzas para afrontar lo que pueda venir y que últimamente no es sincera ni consigo misma. Pero dejando pasar el tiempo y algún que otro amor, llega la calma. Y la calma le abre los ojos. Y la cabeza se da cuenta de que fue la pasión la pudo con ellos hace cinco amores de verano y no lo va a consentir ni una vez más. Se ha propuesto sonreír, y ahora nadie lo va a impedir.
Ven,
no tengo prisa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)