Como cada noche, cuando todo el mundo se va a dormir, sus pensamientos y ella se quedan dando vueltas en la cama de una habitación que últimamente no recibe visitas de desconocidos. Desea la llegada de alguien que consiga quitar tu recuerdo de aquel cojín que esconde la luz de una lámpara de mesilla mal situada. Desea que llegue, pero su corazón, ese guerrero de escudo y lanza que tiró la toalla al tercer o cuarto intento fallido, no se lo permite. Porque ya van muchas tiritas usadas y se ha negado a dejar pasar a cualquiera que no traiga un poco de estabilidad.
Es ahí donde entra su cabeza. Y el famoso pulso cabeza-corazón. Una lucha constante que todavía no tiene ganador y duda que lo tenga algún día porque, después de los mismos callejones y susurros al oído de siempre, la vuelta de la esquina trae un "pero..." que lo pone todo patas arriba. No miente cuando dice que esto es capaz de agotar a cualquiera, que cada día que pasa tiene menos fuerzas para afrontar lo que pueda venir y que últimamente no es sincera ni consigo misma. Pero dejando pasar el tiempo y algún que otro amor, llega la calma. Y la calma le abre los ojos. Y la cabeza se da cuenta de que fue la pasión la pudo con ellos hace cinco amores de verano y no lo va a consentir ni una vez más. Se ha propuesto sonreír, y ahora nadie lo va a impedir.
Ven,
no tengo prisa.
domingo, 10 de febrero de 2013
miércoles, 23 de enero de 2013
El amor no se atreve a llamar a las puertas de su corazón.
Una noche más te piensa. No puede evitarlo. No puede evitar que le invadan vuestros recuerdos por culpa de ese adorable pero maldito peluche entregado con tanto amor. Desde hace semanas intenta recordar solo lo malo que pasó entre vosotros para olvidarte. Pero no hay manera. Calaste muy hondo. Y no por eso piensa que hayas sido su primer amor, pero si piensa en ti cada vez que alguien intenta ocupar tu lugar. Hablo de ella en tercera persona porque ha dejado de conocerse a sí misma. Tú la has cambiado. Los días pasaban rápidos cuando se trataba de arrancar hojas de un calendario de 2012 si sabía que cada hoja le daba la oportunidad de verte una vez más. Pero ahora sabe que este 2013 le viene grande. Sonrisas no faltan. Mucha gente lo sabe. Pero si hay algo que necesita, es tener un por qué. Es consciente de que sería incapaz de rechazar una noticia tuya o de desprenderse de algún recuerdo, pero necesita pasar página. Y no encuentra otra manera. La misma que ahora dice esto es la que prometió volver, y lo hará, pero ya no será la de antes. El brillo de sus ojos y las lágrimas que están a punto de caer cierran el capítulo de vuestra historia. Para siempre.
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